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VALORACIÓN DE EMPRESAS: Una introducción práctica

Autor: Francisco López Martínez
Adaptación: Juan Alberto Casas


¿Cuánto vale una empresa? es una cuestión que en algún momento se plantea un empresario, ya sea porque alguien quiere comprar su empresa o porque necesita conocer el valor de otra compañía a la que le gustaría comprar o con la que se querría fusionar. Si no se tiene una respuesta fácil y clara a esta pregunta, es muy posible que se genere desconfianza tanto en el momento de comprar como en el de vender.
"Valoración de empresas: una introducción práctica" pretende ser una ayuda para el lector en la labor de calcular y expresar el valor de una empresa de una forma sencilla.

1. INTRODUCCIÓN

Como cualquier otro elemento susceptible de ser comprado o vendido, una empresa vale el precio que alguien esté dispuesto a pagar por ella, es decir, no existe un valor objetivo, definitivo y absoluto, una cifra que nadie pudiera discutir. Hay tantos valores de una empresa como personas diferentes la estén valorando o momentos distintos en que se la valore.


El valor de una empresa es relativo porque el valor de una empresa en funcionamiento depende principalmente de las expectativas que el que la valora tenga de los beneficios futuros que la empresa va a dar.


Se produce la venta si el comprador ve un futuro mayor que el precio que paga. El comprador ve un futuro más optimista que el vendedor porque, de un modo u otro, el valor de una empresa responde al valor de su estrategia, el valor de su modelo de negocio e incluso al valor de su sistema de gestión. El vendedor suele facilitar la compraventa cuando cede en el precio, aceptando una cifra por debajo del valor que cree que tiene la empresa de acuerdo a su percepción de futuro.

2. LA FÓRMULA BÁSICA DE VALORACIÓN Y SUS PRINCIPALES ELEMENTOS

La fórmula parte de considerar una empresa, como cualquier otro objeto de valor, como una inversión que debe proporcionar un beneficio. En ese sentido, la compra o venta de una empresa sería comparable a la compra o la venta de cualquier activo financiero del que se espera que proporcione una rentabilidad anual perpetua determinada, con un mayor o menor grado de certidumbre.

2.1. La fórmula básica del valor

Si uno se limita a considerar que una empresa es una inversión en la que un empresario (el comprador) paga un precio por hacerse con una propiedad (las acciones) de la misma, desembolso del que espera obtener una rentabilidad y el otro empresario (el vendedor) cobra un precio por ceder la propiedad y dejar de obtener los beneficios futuros que la empresa le pueda proporcionar, entonces se puede plasmar el valor de tal empresa en una fórmula muy simplificada con sólo 3 variables:

Las expectativas que se mueven en una compraventa de una empresa, afectan a comprador y vendedor y giran sobre dos conceptos:

  • a) Expectativas sobre el beneficio de la empresa y el riesgo del negocio. Es lo que cada uno por su lado cree que podrá dar de beneficio neto la empresa y lo que cada uno piensa sobre los riesgos del negocio y, por tanto, la probabilidad que se den los beneficios esperados.
  • b) Expectativas de rentabilidad en inversiones alternativas. Son las expectativas de rentabilidad alternativa que tiene el vendedor en caso que venda y las expectativas que el comprador cree tener con otras inversiones alternativas en caso de no comprar. Una referencia para ambos es la renta del dinero sin riesgo.

Hay que conseguir un valor bueno para todos. Una forma rápida y directa de desarrollar una negociación para la compraventa de una empresa, basada en la fórmula básica, debe seguir estos cuatro pasos:

  • • Fijar el beneficio (B).
  • • Fijar la rentabilidad (R).
  • • Calcular automáticamente el valor (V).
  • • Acordar el precio.
2.2. El beneficio neto esperado (B)

La cifra de beneficio (B) se debe obtener de forma intuitiva más que de manera científica. El mayor reto de la fijación de esta variable es su estimación. El beneficio contable que ha registrado la empresa en su último ejercicio no es suficiente. Las expectativas y las estimaciones están sometidas a multitud de presunciones: de demanda, de precios, de costes, de impacto de la estructura, de costes financieros, etc. Para hacer una proyección del beneficio neto distribuible se suele partir de la evolución prevista de sus componentes:

  • • Ventas: % de crecimiento en volumen; % de crecimiento en precios.
  • • Evolución del % de margen bruto.
  • • Evolución de los costes de estructura.
  • • Evolución de los intereses de la deuda.
  • • Evolución de los impuestos.
  • • Evolución de las inversiones de reposición.

Para llegar a estimarlos hay que partir de la respuesta a las siguientes cuestiones:

  • • Cuánto ha ganado la empresa en los últimos 5 años.
  • • Cuánto gana ahora.
  • • Cuál es la posición competitiva que ostenta.
  • • Cómo ha variado su posición competitiva en los últimos 3 años.
  • • Cómo puede cambiar en los próximos 5 a 10 años.
  • • Cuáles son las debilidades y fortalezas de la empresa.
  • • Cuáles son las amenazas y oportunidades que le vienen del mercado.
  • • Qué cifras de ventas son previsibles en los próximos 5 años.
  • • Qué márgenes son previsibles en los próximos 5 años.
  • • Cuál es la cifra media anual de inversión de reposición estimada en los próximos 5 años.
  • • Cuál es el beneficio neto distribuible medio anual estimado en los próximos 5 años.
2.3. La tasa de rentabilidad requerida (R)

Es la estimación del coste de oportunidad que tiene el accionista respecto al capital comprometido en la compra de la empresa. Dicho coste de oportunidad es una apreciación personal y por tanto puede ser distinto entre comprador y vendedor. La tasa R tiene dos componentes:

a) El coste o la rentabilidad del dinero sin riesgo. El coste del dinero sin riesgo que se suele tomar como referencia en las valoraciones de empresas en España es la rentabilidad media que en el momento de la inversión se pudiera obtener invirtiendo el dinero en bonos u obligaciones del Estado.
b) La prima de riesgo que el inversor le asigne a la empresa. Es el plus de rentabilidad que se le pide a toda inversión que tenga un riesgo implícito. Tiene dos componentes, basados en el grado de probabilidad o de incertidumbre respecto a la ocurrencia de un acontecimiento determinado:

  • • Riesgo de quiebra.
  • • Riesgo de volatilidad de los resultados.

También puede descomponerse el riesgo según el sujeto o la causa del mismo:

  • • El riesgo implícito de la empresa, debido a su modelo de negocio o su inexperiencia.
  • • El riesgo genérico del sector, debido a las características de su entorno de competencia.
  • • El riesgo del país o países en que la empresa desarrolla su negocio.
  • • El riesgo global del sistema económico, debido a los altibajos propios de los ciclos económicos y los riesgos globales geopolíticos.
3. OTRAS FORMAS DE LLEGAR AL VALOR

Además de las citadas en el capítulo anterior, existen otras formas de llegar al valor.

3.1. El valor y el PER. El valor y las ventas.

El PER (Price Earnings Ratio) indica la relación entre precio y beneficio. Es decir cuántos años de beneficio pagaría por anticipado quien comprase la empresa. Es un multiplicador del beneficio. El PER se calcula con relación al último beneficio reportado por la empresa, aunque a veces se refiere al beneficio estimado para el ejercicio corriente aún no cerrado o incluso para ejercicios futuros.

Cuando se expresa el valor de una empresa en relación con la cifra de ventas se están adoptando, a veces de manera inconsciente, unos determinados supuestos, tanto en relación con el margen sobre ventas que se espera que obtenga la empresa en cuestión, como a la tasa de rentabilidad exigida por los inversores a la adquisición de dicha empresa.

3.2. Valor en funcionamiento o valor en liquidación

Una empresa no vale lo mismo en marcha, como un conjunto de activos tangibles e intangibles en funcionamiento, que parada, cuando se la valora desde la perspectiva de su desmembramiento y liquidación por partes.


El valor en funcionamiento es consecuencia de tres factores:



  • • Los rendimientos que periódicamente se espera que produzca la empresa.

  • • La confianza que se tiene que estos rendimientos previstos realmente se produzcan.

  • • El valor estimado del patrimonio no necesario para el negocio, si es que existe.


Las empresas suelen tener elementos que son valiosos pero que no son necesarios para el negocio. Los activos ociosos pueden incluir elementos de todo tipo, como por ejemplo:



  • • Inmovilizado material (solares que no son ni van a ser utilizados, naves sin uso o de excesiva capacidad, oficinas no usadas, maquinaria desfasada).

  • • Inmovilizado financiero (participaciones financieras en terceras empresas, ni relacionadas con el negocio ni necesarias para el mismo).

  • • Activo circulante (exceso de inventarios, productos obsoletos o descatalogados, inversiones financieras o tesorería excedentaria en general).


Es posible que una empresa tenga un valor en liquidación superior al valor de funcionamiento. Es el caso de empresas que vale más liquidarlas que continuar explotándolas. Ello ocurre básicamente por dos posibles causas: problemas del sector y problemas de management.

3.3. Beneficios y dividendos

La cuestión principal es si la empresa es capaz de invertir los recursos (sea capital de los accionistas o deuda financiera) en proyectos cuya rentabilidad iguale o supere a la rentabilidad histórica obtenida hasta entonces por la empresa y, desde luego, que supere el coste de oportunidad de los accionistas, es decir, la rentabilidad alternativa que pudiera obtener en sus inversiones personales cualquier accionista, si es a éstos a los que se ha pedido el capital, o que supere el coste de la deuda financiera, si se ha recurrido al apalancamiento.



En caso de repartir dividendos, no existe impacto sobre el valor siempre que la empresa sea capaz de obtener los recursos necesarios para el desarrollo del negocio y el mantenimiento de la rentabilidad del mismo en el futuro, por cualquiera de las tres vías posibles:



  • • La vía de la autofinanciación futura.

  • • La vía del aumento de capital en el futuro.

  • • La vía del endeudamiento en condiciones favorables.


3.4. Tasa de descuento y tasa de riesgo

La tasa de descuento está en función del riesgo. En la valoración de empresas no se puede usar la misma tasa de descuento para todas porque no todos los negocios implican el mismo riesgo.


La volatibilidad es un elemento del riesgo. Consiste en la medida de la variación que han experimentado los resultados de una empresa en el pasado. El concepto de riesgo se nutre del dato de la volatilidad pero también incorpora las expectativas razonables que se tengan de cómo van a oscilar esos resultados en el futuro en función de cómo se va a mover su entorno competitivo (clientes, proveedores, competidores, sustitutivos y nuevos entrantes).


Se puede tratar de sistematizar las tasas de riesgo con unas reglas básicas de referencia. Puede ser útil marcar unos niveles de graduación de riesgo, de naturaleza muy sencilla, en los que se condensen al menos tres tipos de elementos de riesgo:



  • • El riesgo de negocio o sector.

  • • El riesgo de tamaño.

  • • El riesgo de ciclo de vida de la empresa.


3.5. Otros métodos de valoración

a) El método de los flujos de caja descontados. Consiste en valorar una empresa a partir del mismo modelo con que se valora la rentabilidad de una inversión. Es decir, se trata de calcular o estimar los flujos de caja que se producirán en los años futuros sucesivos, y aplicarles un tipo de interés para descontarlos a fecha de hoy, es decir, obtener su valor actual o lo que es lo mismo convertirlos en dinero de hoy equivalente.

b) El método de los multiplicadores. Utilizan un dato de referencia para realizar la valoración y llegan a ésta aplicando un factor multiplicador a dicha referencia. Tienen una ventaja y un inconveniente. La ventaja es la simplicidad máxima, la desventaja es el riesgo de estandarización de la valoración, llegando a perder el sentido lógico y el fundamento económico de la misma.

4. ELEMENTOS COLATERALES QUE INFLUYEN EN EL VALOR
4.1. Influencia del endeudamiento en el valor

Puede afirmarse que el valor de una empresa para sus accionistas (lo que se conoce como el valor de las acciones o valor del equity) es el valor global menos el valor de la deuda, sea ésta estructural o de circulante y siempre que el beneficio que se haya utilizado para calcular el valor global sea antes de intereses de todo tipo, tanto de la deuda estructural como de la de circulante.


Hay diversos factores que rodean al hecho del endeudamiento de una empresa y que influyen decisivamente en el resultado final del valor de la misma, como son los siguientes:



  • • El tipo de endeudamiento.

  • • El volumen de endeudamiento.

  • • El coste de ese endeudamiento.

  • • La capacidad del comprador de seguir manteniendo en el futuro los mismos niveles de endeudamiento y de coste.


En el pasivo de la empresa, hay cuatro grandes conceptos que, ordenados por su grado habitual de exigibilidad y maduración, de menor a mayor, son los siguientes:



  • • Recursos propios.

  • • Deuda estructural (financiación a largo plazo en forma de préstamos, títulos u obligaciones).

  • • Deuda circulante (financiación a corto plazo).

  • • Acreedores comerciales.


Los costes financieros son producidos por el endeudamiento tanto estructural como de circulante.


Una empresa endeudada vale menos que una empresa sin deuda. Sus propietarios obtendrán un precio menor al venderla pero también habrán puesto menos capital en la empresa que el que se hubieran visto obligados a poner de no haberse endeudado. Se debe resaltar que su rentabilidad relativa habrá sido mayor en términos de porcentaje que representa la plusvalía en relación con el capital invertido. Aunque su rentabilidad haya sido menor en términos absolutos.



4.2. El valor de la estrategia

La estrategia debe expresarse en cinco niveles, formando una especie de pirámide de cinco plantas, empezando en el nivel más alto donde se recogen los objetivos financieros de los accionistas y acabando en el nivel de base con los objetivos que se centran en los recursos que utiliza la empresa.


El contenido de cada uno de los cinco niveles citados es el siguiente:



  • • Objetivos desde la perspectiva del valor para los accionistas, para el capital financiero, en términos de crecimiento y de rentabilidad, dentro de unos límites aceptables de riesgo.

  • • Objetivos desde la perspectiva del posicionamiento diferenciado frente al mercado potencial y frente a la competencia, que hagan posible la rentabilidad exigida por el accionista.

  • • Objetivos desde la perspectiva de la propuesta de valor diferenciada para los clientes target a los que la empresa pretende dirigirse, que aventajen a la de la competencia.

  • • Objetivos desde la perspectiva de optimización de los procesos para sustentar la propuesta de valor diferenciada.

  • • Objetivos desde la perspectiva de los recursos necesarios (recursos humanos, intelectuales y organizativos) para llevar a cabo los procesos.


Una estrategia valiosa es aquella que conjuga todas estas perspectivas de valor, consiguiendo:



  • • Una óptima rentabilidad para los accionistas, maximizando los beneficios y minimizando los recursos invertidos, dentro de un margen de equilibrio entre rentabilidad y seguridad.

  • • Un posicionamiento diferenciado y ventajoso frente a la competencia, en un nicho de mercado razonable.

  • • Una oferta diferenciada, valiosa, sostenible y rentable a los clientes.

  • • Que la organización se centre en los procesos clave para maximizar el valor frente a clientes, competencia y accionistas y que la eficiencia de los mismos sea máxima, tanto en términos de costes como de calidad.

  • • Los recursos necesarios para alcanzar la excelencia en procesos clave y los retiene y perfecciona de forma que sean el fundamento de su ventaja competitiva, en especial los recursos humanos.


4.3. El valor del sector

Una empresa vale más si está en un sector estructuralmente atractivo. El modelo de las 5 fuerzas es un modelo de evaluación de los elementos estructurales que delimitan el atractivo estratégico de un sector. Según este modelo un sector está influido por las cinco fuerzas o factores competitivos siguientes:



  • • Competidores: el número y las características de los competidores y el grado de competencia interna.

  • • Clientes: la capacidad de negociación de los clientes.

  • • Proveedores: la capacidad de negociación de los proveedores.

  • • Entrantes: la amenaza de nuevos entrantes.

  • • Sustitutivos: la amenaza de productos sustitutivos.


4.4. El valor de las marcas y de los activos intangibles en general

El valor de muchas empresas no está reflejado en su balance. Es decir, su valor no es la consecuencia de la valoración contable de sus activos físicos, sino que reside en otros activos intangibles que posee y que forman parte de su propuesta diferencial de negocio. Es el caso de las marcas o, en general, de las ideas. Es decir, es el universo de lo que recientemente se ha dado en llamar los activos del conocimiento.


Se puede hablar de muchos valores intangibles diferentes en una empresa:



  • • El valor de sus marcas.

  • • El valor de sus productos.

  • • El valor de sus patentes.

  • • El valor de sus procedimientos.

  • • El valor de sus empleados.

  • • El valor de sus clientes.

  • • El valor de sus contratos.


El valor de los intangibles es el resultado de restar al valor global de la empresa el valor de sus activos tangibles.


4.5. El valor de recurrencia

Una empresa vale más cuantos más ingresos recurrentes tenga. La existencia de un modelo de negocio que asegure que todos o una parte de los ingresos sean recurrentes es un claro elemento de valor, porque aumenta la certeza de que se van a poder alcanzar los beneficios futuros.


Cuanto más alto sea el porcentaje de ingresos recurrentes y cuanto más largo sea el plazo de recurrencia asegurada de los mismos, mayor será la incidencia positiva sobre el valor de la empresa.

4.6. El valor de la diversificación (y de la integración vertical)

Una empresa diversificada es más valiosa que otra que no lo esté si, como consecuencia de tal diversificación, consigue reducir la volatibilidad de sus beneficios, al compensar los descensos en la rentabilidad en unos negocios con los crecimientos en otros.


La clave, por tanto, de una buena diversificación, es entrar en negocios cuyos riesgos no estén correlacionados. Idealmente, deben ser negocios que sigan unas pautas en sus reacciones que sean de signo contrario, de manera que se compensen unas con otras.


Un modo habitual de diversificar de una manera complementaria al negocio principal es hacerlo en otros negocios dentro de la misma cadena de valor, ya sea en procesos previos o posteriores, a dicho negocio principal. Es lo que se conoce como integración vertical.

4.7. Diferencia entre valor real y valor contable

El valor real de una empresa está en función de su expectativa de ingresos futuros y es normalmente superior a su valor contable. La diferencia entre valor real y valor contable es lo que se conoce como el valor de fondo de comercio, el valor creado por el empresario a lo largo de la vida de la empresa.


El fondo de comercio se crea como consecuencia de la posición estratégica favorable que ha alcanzado la empresa. De hecho, puede afirmarse que, de alguna manera, el valor de fondo de comercio es el valor de dicha posición estratégica.
Cuanto mejor sea la posición estratégica que disfrute una empresa, mayor será el valor de su fondo de comercio, o, dicho de otro modo, cuanto más sostenible y diferenciada sea la posición estratégica, mayor será el valor del fondo de comercio y el valor global de la compañía.

4.8. Elementos psicológicos que influyen en el valor

Cuando llega la hora en que el vendedor y el potencial comprador deban fijar un valor determinado a una empresa, si se hubiera de definir el elemento clave del proceso, ese sería, sin duda, la percepción que íntimamente tenga cada uno de ellos en ese preciso momento de la importancia de realizar la compraventa.


Es muy importante conocer el perfil psicológico de las partes compradora y vendedora, incluidas sus posturas vitales, que pueden ser más optimistas o más pesimistas de por sí, ya que ese perfil, esa manera de ser les puede hacer sobrevalorar o infravalorar las perspectivas de futuro de la empresa.

5. EL PASO DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
5.1. Del valor al precio

Se puede obtener el valor de una empresa cotizada a partir del precio que tenga cada una de sus acciones en la Bolsa, ya que el valor global de una empresa cotizada (lo que se conoce como capitalización bursátil) es la cotización de una acción multiplicada por el número de acciones que compongan el capital de la misma. Pero el precio de una acción cotizada no es algo fijo e inamovible, sino que puede variar cada día.


El precio es la cifra que pone de acuerdo las percepciones del comprador y del vendedor sobre el valor de la empresa. Hay dos aspectos que están reconocidos como influyentes en que el precio se aparte del valor teórico de la empresa:



  • • La liquidez que tengan las acciones.

  • • Si la compra da derecho al comprador al control de la empresa o no se lo da.


5.2. Compras industriales, compras financieras y fusiones

Las razones por las que se produce la compra de una empresa pueden ser muy diversas pero cabe establecer al menos tres tipologías de compra, de un perfil diferente: industriales, financieras y fusiones.



Las compras de carácter financiero se basan en la existencia de una oportunidad a corto plazo y en los números de rentabilidad que tenga específicamente el negocio en sí mismo.


Se suele comprar la estrategia de la propia empresa comprada, aunque cuando la compra es realizada por una sociedad o un fondo de capital riesgo, en bastantes casos se produce una redefinición de la estrategia, normalmente coincidiendo con un cambio en el equipo directivo.


En las compras industriales, los compradores se fijan menos en los números a la hora de aplicarle un valor a la empresa y más en el encaje estratégico de la empresa comprada en los planes de crecimiento de la empresa compradora. El valor para el comprador está más en lo que él espera obtener de la empresa comprada, que en lo que la empresa por sí misma le pueda ofrecer.


Desde la perspectiva del empresario que compra, éste lo suele hacer pretendiendo complementar su negocio, incorporando al mismo una nueva empresa que encaje bien en su estrategia. Dicha compra puede ser de tres tipos: vertical, horizontal o complementaria.


Las fusiones de empresas no evitan que deba hacerse una valoración de las empresas a fusionar. Habitualmente se trata de la aportación a una nueva sociedad de las dos sociedades matrices y el valor de éstas no tiene por qué ser el mismo.


En el proceso de fusión hay que definir la cuota de propiedad que los propietarios de cada una de las dos empresas a fusionar tendrán en la empresa fusionada resultante, lo cual dependerá del valor que se asigne a cada una de las empresas fusionadas.
Habrá que realizar dos procesos paralelos de valoración y del resultado de los mismos se deducirán unas ecuaciones, que se conocen por ecuación de fusión o ecuación de canje, según se refieran a la relación entre el valor de cada una de las dos sociedades que se están fusionando o entre cada una de ellas y la sociedad restante.
Las principales razones que justifican que una empresa se plantee una adquisición o una fusión son:



  • • Tamaño.

  • • Complementariedad estratégica.

  • • Transformación estratégica.

  • • Diversificación de riesgos.


5.3. Recomendaciones previas a la compraventa

La compra de una empresa se culmina en el proceso en que se realiza el pago de la misma y se firma el contrato de compraventa de las acciones o participaciones que acreditan la propiedad de la misma ante un notario o corredor de comercio. Antes de que llegue ese momento las dos partes han de asegurarse de una serie de elementos.


a) Recomendaciones para el comprador. El comprador debe estar seguro que conoce todo lo que se debe conocer de la empresa, es decir, que no va a tener sorpresas fuera de los márgenes aceptables, y que una vez producida la compra, no se van a perder elementos de la empresa comprada que sean esenciales para darle sentido a la operación y para mantener el valor.

b) Recomendaciones para el vendedor. El vendedor ha de prever: minimizar el impacto fiscal que le vaya a suponer la venta y evitar cualquier tipo de riesgo legal remanente tras la venta.


Una de las mejores maneras de solventar en parte los recelos y poner en marcha el proceso de desarrollo de una operación de compraventa o fusión es buscar una persona o entidad en quien confíen ambas partes para que actúe de facilitador (clean team).


El facilitador actúa como una mezcla entre notario y auditor, por nombramiento de ambas partes y bajo un protocolo formal que fije las reglas de procedimiento que deben incluir un estricto juramento de confidencialidad e independencia.

5.4. Recomendaciones posteriores a la compra

Actuaciones que deben ponerse en marcha después de la operación de compra o fusión:

  • • Unificar y reacoplar la gama de productos.
  • • Redefinir las tarifas de precios.
  • • Coordinar o fusionar las redes comerciales.
  • • Acoplar las políticas de ventas.
  • • Coordinar o centralizar la política industrial.
  • • Cerrar las fábricas duplicadas, si las hay.
  • • Redefinir las cadenas de producción.
  • • Reestructurar la logística y cerrar almacenes.


5.5. El proceso de compra

Empieza ya en el momento en que alguien toma la decisión de iniciarlo, y asume la inversión de tiempo y dinero que ello implica, a partir de la preparación de un informe previo sobre la empresa "target" a ser comprada. Consta de las siguientes doce fases:



  • • Preparación de un pre-informe y decisión de iniciar el proceso.

  • • Toma de contacto con el target.

  • • Petición de información.

  • • Estudio de la información.

  • • Aclaraciones.

  • • Preparación del informe de valoración.

  • • Decisión de ofertar.

  • • Negociación hasta llegar a un acuerdo.

  • • Carta de intenciones.

  • • Due diligence.

  • • Negociación final.

  • • Cierre de operación.


5.6. El informe de valoración

El contenido del informe de valoración depende de quién es el destinatario del mismo y de quién es el cliente que lo encarga. El informe de valoración es correcto si cumple el objetivo de servirle al cliente que lo encarga para los fines que pretende. Si es un comprador, su interés es comprar, pero al precio más barato posible. Si es un vendedor, quiere vender, pero al precio más alto posible. Es normal que un informe de valoración tienda a proponer una valor más alto si es para un vendedor que si es para un comprador.


Un informe de valoración típico podría tener un índice como el que sigue:



  • • Introducción.

  • • Información sobre la empresa target.

  • • Información sobre el sector.

  • • Estrategia y posicionamiento de la empresa en el sector.

  • • Plan de negocio vigente.

  • • Proyecciones financieras actuales a 3 y a 10 años vista.

  • • Estimación de activos ociosos.

  • • Estimación de deuda no renovable.

  • • Estimación de riesgos de negocio y de la prima de riesgo.

  • • Estimación de la liquidez del título.

  • • Valoración por la fórmula básica.

  • • Valoración por otros métodos.

  • • Resumen y conclusión.


A modo de conclusión, no debe olvidarse que una valoración es una opinión, no es válida para todo el mundo y siempre existe el valor del comprador y el del vendedor. Es conveniente llegar a establecer una horquilla de valores, a partir de la matriz de la valoración. Y por último, antes de dar el visto bueno final a un valor, es necesario recordar la fórmula básica (V = B / R) y preguntarse:



  • • ¿El beneficio, el dividendo potencial que anualmente obtendré de la empresa comprada, de qué orden de magnitud será?

  • • ¿Ese dividendo anual producirá una rentabilidad razonable si pago ese valor?
    Si del resultado de dividir la cifra de dividendo por el precio a pagar tiene como resultado una tasa de rentabilidad razonable, compre. Si tiene dudas no compre, abandone o vuelva a negociar.

© 2007, Effective Management Publications
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