Regresar a la Intranet LEADERSHIP » Articulos Colaboradores



LA ECONOMIA SOCIAL Y LAS ORGANIZACIONES SIN FINES DE LUCRO

Ismael  Romero[1]

Escuela de Negocios-Universidad de Las Américas -Chile

iromero@udla.cl

 

Los últimos años del siglo 20  demostraron cambios acelerados en la economía global. El volumen de comercio e inversión internacionales creció más rápidamente que la producción agregada.  El  desplazamiento hacia una economía global se vio fortalecido por medidas en cada país, básicamente mediante el seguimiento de regulaciones propias de la economía de libre mercado, la apertura de los mercados a la competencia y el compromiso creciente de eliminar aquellas barreras que todavía impiden el comercio y la inversión internacionales. Es en este escenario general, donde podemos observar con mayor claridad a los actores de esta economía global: el Estado y el Mercado. Esta misma observación nos lleva a concluir que se da una intima relación entre el Estado, el Mercado y ahora, la Sociedad civil, constituyéndose estos tres elementos en pilares de la nueva sociedad en la que se desarrollan  los pueblos.

 

Esta triada cada vez más fuerte ha logrado romper la primacía que tanto el Estado como el Mercado han tenido en algún momento de la historia. Entendemos el Estado como el  sector más tradicional de los países: el primer sector. El Mercado, representado por la empresa privada y comercial, con fines de lucro y muy competitiva constituyen el segundo sector.  El tercer sector de la economía o sociedad civil,  emerge bajo esta  denominación como consecuencia de las transformaciones  del estado de bienestar y el rol que toma el mercado y la empresa privada.  El Estado, típicamente de estructura jerárquica y eficacia relativa, se ve enfrentado a un macro entorno cada vez más global, donde las organizaciones se transforman progresivamente, se privatizan y avanzan en un mercado de bienes y servicios. El sector público controla cada vez menos las variables de la sociedad y la problemática social es creciente con el nacimientos de nuevos colectivos en situación de exclusión. Así, el tercer sector  re-emerge  en las últimas décadas con una nueva función que se ve complementada por la sociedad civil, donde se enfatiza la construcción del concepto privado-público, es decir, la proyección al espacio público de las solidaridades y altruismo privado. (Giner y Montagut, 2005).  El estado de cambio del sector público refleja lo que la sociedad civil requiere. Este estado de cambio se ve enfatizado por las limitaciones de éste para resolver de modo eficiente y eficaz las demandas sociales, v.gr.la exclusión, el envejecimiento de la población, y la inmigración entre otras. Es entonces el sector privado  no lucrativo el que apoya las intervenciones sociales, demostrando con esto la capacidad de resolución  de estas problemáticas.

 

La perspectiva de la Economía Social

Podemos entender la economía social como un constructo inclusivo de los tres sectores de la economía antes mencionados, que se materializa en el quehacer diario y responde a los modos típicos e históricos de estructurar  los  estados y organizar sus recursos. Esta forma de hacer las cosas  se entiende como una alternativa  de corrección de externalidades negativas producidas por la relación mercado-consumidor, con énfasis en el servicio de los integrantes de la comunidad  y a la autonomía de gestión. De acuerdo a lo anterior, esta economía  alojaría  a organizaciones y empresas  cuyas actividades productivas se enmarcan en fines colectivos y el respeto a la dimensión humana en sus actuaciones, por ejemplo las cooperativas, las mutualidades y las asociaciones, entre otras. Son las denominadas organizaciones sin fines de lucro.

 

El énfasis dado a este tipo de organizaciones, se proyecta  a la función de distribución del sistema económico y no a la función de producción, como si lo son las pertenecientes al primer y segundo sector. Así, el tercer sector  confirma su rol mediador entre los otros dos, dentro de un ámbito de mercado común  (en este mercado conviven organizaciones de los tres sectores definidos)  en pro de un desarrollo social y económico colectivo.  Gui (1991) fue quien identificó el elemento central que le da identidad a la Economía Social.  Considera que toda organización macroeconómica privada se caracteriza a partir de los criterios de categoría dominante (formada por las personas que poseen el ultimo poder de decisión) y de categoría beneficiaria (las personas que reciben los beneficios de la actividad). En el año 2000 Chaves y Monzón  aportan datos adicionales indicando que las entidades del sub-sector mercado de la economía social son empresas de servicio que realizan una actividad económica en si mismo consideradas, es decir, que se crean para satisfacer las necesidades de sus socios a través del mercado por lo que el socio típico de la empresa es también usuario de su actividad.

 

Elaboración Propia

De este modo, los actores de la economía social quedan identificados en dos grandes sub-sectores:   a) el sub-sector de mercado o empresarial, formado por aquellas organizaciones microeconómicas cuya principal fuente de recursos provienen del mercado como las cooperativas, mutualidades y otras similares, y   b) el sub-sector de productores no de mercado, formado por organizaciones microeconómicas de la  economía social cuyos recursos monetarios provienen básicamente  de fuera del mercado: donaciones, cuotas de socios, rentas de propiedad o subvenciones.

 

La función del tercer sector

El tercer sector de la economía complementa y coordina acciones con los otros dos sectores para satisfacer las necesidades de las personas. Esta satisfacción viene dada primordialmente por la disminución de los costos de transacción a las que se ven sometidas.  Si los costos de transacción disminuyen, las relaciones entre personas y grupos en comunidades se  facilitan, y se acepta en plenitud que la organización exista, pues es la misma comunidad la que le permite su existencia y acepta sus condiciones, en definitiva, se le cree a la organización (Fukuyama, 1995). El beneficio es mutuo.  En otras palabras, "juega un rol mediador entre los intereses del mercado por un lado,   y de las políticas de las agencias públicas por otro, aunque manteniendo relaciones con ambos agentes"(O'neil, 2002)

El tercer sector  juega un rol relevante en la economía  de los países, especialmente orientada al desarrollo de las políticas sociales.  La verdadera "reestructuración" del estado de bienestar y el proceso de institucionalización del tercer sector forman parte de este proceso. La institucionalización de este sector ha implicado un crecimiento en la cantidad de organizaciones, además de los cambios en sus funciones sociales especificas. Lo anterior ha forzado a que aquellas se planifiquen, organicen y estructuren de modo diferente,  aumentando su complejidad organizacional como el diseño y la gestión de recursos, la auditoria y la creación de nuevos productos.  Así, las organizaciones del tercer sector han llegado a formar parte del estado de bienestar del país, con una mayor imbricación en las políticas públicas, prestando servicios sociales y con dependencia financiera del estado, competiendo con el sector privado en la prestación de servicios sociales, pues este último ha aumentado su participación en la generación y trabajo en ellos, compitiendo por los recursos financieros  a los que optan el primer y segundo sector, lo que ha permitido mejorar el servicio y la colaboración entre entidades a partir de programas conjuntos de intervención social, aportando a la profesionalización progresiva y aumento del voluntariado, y al incremento de  su visibilidad social, al alero de la reestructuración del estado de bienestar o revitalización de la sociedad civil.

Los tres sectores de la economía  conviven en un escenario económico regido básicamente por el mercado, donde confluyen oferentes y demandantes y donde el sector publico típicamente provee de servicios colectivos (bienes públicos) y el sector privado  provee de productos individuales para satisfacer la demanda de bienes y servicios. Cuando el primer y segundo sector no cumple optimizadamente su tarea, se producen los fallos de ejecución y de oferta de mercado. El elemento común de las dos anteriores es el demandante, que satisface sus necesidades con lo que le provee entonces el tercer sector.  Las organizaciones del tercer sector  colaboran y mejoran la oferta de productos paliando las deficiencias del sector público, ofreciendo productos y servicios de naturaleza colectiva financiados por los propios demandantes no satisfechos. En este sentido, el tercer sector da respuesta a fallos de mercado donde los demandantes de bienes y servicios se ven imposibilitados de controlar a los oferentes por los mecanismos contractuales ordinarios, en situación de asimetría de información. Estos  fallos de mercado llevan  al sector privado a maximizar sus beneficios y a elevar los precios, por lo que automáticamente el consumidor rebaja  su consumo castigando al oferente y reduciendo el nivel de confianza en él, lo que como en cadena, conduce  a un menor nivel de producción y un aumento de la demanda insatisfecha. Este fallo de mercado será parcialmente neutralizado por el tercer sector, que funciona sobre la base del principio de no distribución de beneficios o renta residual a los individuos que lo controlan. Este principio se alza como mecanismo de garantía, incrementando  la confianza del consumidor en estas organizaciones, por lo que él tenderá a demandar más sus bienes y servicios. Las organizaciones del tercer sector cumplen su misión de mediadoras  disminuyendo los costos de transacción, pues integran verticalmente a oferentes y demandantes.  "El tercer sector maximiza el bienestar conjunto de ambas partes, la del oferente materializada en el beneficio, y la del demandante, bajo la forma del excedente del consumidor". (Sajardo y Chaves, 2006)

 

Los desafíos a corto plazo de las  OSFL se orientan entonces, a reforzar la autonomía financiera, a la construcción de redes sectoriales y territoriales y a consolidar una cultura de la calidad y de transparencia, creando una imagen pública creíble, a partir de aproximar la (i) responsabilidad pública del Estado, (ii) la corporativa de la empresa y la (iii) social del tercer sector.

 

 

Fuentes Bibliográficas

·         ANHEIER Y THEMUNDO (2002) "Organizational forms of global civil society", London School of Economics Global Civil Society Yearbooks,

·         BAREA, J. Y PULIDO, A. (2001)  'El Sector de Instituciones sin fines de lucro en España". CIRIEC España,      Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, nº 37, pp. 35-49

·         CHUA, ALTON (2002): The influence of Social Interaction and knowledge creation. Journal of Intellectual Capital. Vol. 3 N° 4, pp.375-392

·         DOH, J. P. y TEEGEN, H  (2003). Globalization and NGOs: Transforming Business, Governments, and Society. Westport, Conn: Praeger; 2003. xxii, 234 p

·         GRAAFLAND,J. (2002). Profits and Principles: Four Perspectives. Journal of Business Ethics 35: 293-305.

·         JOHN HOPKINS CENTER FOR CIVIL SOCIETY, (1999) citado en  "La OSFL del siglo XXI.  En el mercado por el cambio". Sustainability. The Global Compact. 2006

·         PINAR, J.L. (2005). Tercer Sector, sector público y fundaciones. Revista Española Tercer Sector, N° 1, octubre-diciembre de 2005, Fundación Luis Vives.

·         SAJARDO, A y CHAVES, R (2006). Balance y tendencias en la investigación sobre el tercer sector no lucrativo, especial referencia caso español. CIRIEC. Revista Economía, Social y Cooperativa. N° 056 noviembre. pp. 87 -116

·         VERNIS, A. (2005). Tensiones y retos en la gestión de las organizaciones no lucrativas. Revista Española Tercer Sector. N°1 octubre-diciembre de 2005. Fundación Luis Vives.



[1]  Dr.  en Gestión de Empresas. MBA Loyola University. USA. Director Escuela de Negocios. Universidad de Las Américas. Chile.