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LA VIVIENDA COMO FACTOR DE INCLUSIÓN SOCIAL

En los últimos años el Perú ha experimentado un crecimiento significativo, situación que se ve reflejada en el crecimiento de sus ciudades y en el auge de la construcción de viviendas. A partir de 2002 se impulsó los programas habitacionales para los sectores de menores ingresos, sin embargo, este  auge ha provocado la escases de algunos recursos, especialmente suelo barato. En este contexto, los programas habitacionales deben ser repensados y adecuados a las nuevas condiciones de mercado. El gobierno se ha propuesto dar un mayor impulso a la vivienda social, lo cual debe ser apoyado, ya que contribuye a mejorar las condiciones de vida de la población, y constituye un fuerte dinamizador de la economía. Sin embargo, esta reformulación puede ser aprovechada para incluir en ellos lecciones aprendidas de la propia realidad peruana, así como la observada en otros países.

 

Nuevos enfoques para abordar la vivienda social

 

A la luz de las experiencias,  diversos países europeos han adoptado enfoques que implican que la vivienda  sea usada como una herramienta de inclusión social e igualdad, así por ejemplo, se considera que existe el derecho no sólo a la vivienda, sino también a un entorno saludable, seguro y ecológicamente sostenible, el derecho a la ciudad, a un medio ambiente sano y el derecho a la calidad de vida.

 

De la experiencia chilena detallada en Rodríguez y otros (2005), las políticas habitacionales deberían considerar:

 

a) Diseños que posibiliten la diferenciación y ayuden al sentido de pertenencia.

b) Diseños participativos, que permitan una activa y ordenada vida social.

c) La vivienda debe ser susceptible de ampliaciones.

d) El tamaño de los conjuntos habitacionales no debe ser excesivo.

e) La ubicación de las viviendas debe permitir el acceso a servicios.

f) Considerar las diferencias económicas entre regiones.

 

Por lo descrito, no pareciera congruente plantear la construcción y el otorgamiento de una determinada cantidad de viviendas sociales como objetivo de política, sin tener en cuentas aspectos como la calidad de la vivienda y el entorno, la convivencia social y la organización de sus habitantes, el acceso a educación, transporte y salud en coordinación con otros programas asistenciales. Tal política incluso puede transformarse en un fracaso total si los habitantes no se sienten satisfechos con sus viviendas.

 

La política contra la exclusión social - el mix del vecindario

 

La composición del vecindario influye en el comportamiento de los vecinos en factores como educación, aspiraciones de desarrollo personal de los niños, empleo y violencia social. 

La concentración de la pobreza incrementa los problemas y tal situación crea efectos negativos en aquellos que viven en áreas concentradas: la desconección de los contactos laborales, altos niveles de crimen, la ausencia del rol de empleados o profesionales modelos, y la falta de aspiraciones de educación de los niños y jóvenes.

De esta manera, las políticas sobre la composición del vecindario, "sobre el mix de propietarios", deberían estar dirigidas a crear un ambiente más sociable, proveyendo a sus integrantes de modelos y redes de trabajo, creando una "cultura de empleo" y un ambiente socioeconómico más diversificado; evitando la estigmatización de las personas por el lugar donde viven.

 

 

 

Ana Reátegui

Profesora - Universidad ESAN