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Líderes resilientes, organizaciones que se recrean

Frente a la incertidumbre y a las distintas crisis, no cabe duda de que las empresas han buscado siempre alternativas para transitarlas, más o menos efectivas. Ahora bien, existen algunas crisis - "esas crisis" - en que debido a su profundidad, envergadura o impacto, la capacidad de supervivencia se pone en juego y, como señalaría Darwin, sólo sobreviven los más aptos.

Las organizaciones, hace ya unos cuantos años, indagan y se acercan al concepto de resiliencia en la búsqueda de algunas claves que les permitan superar los momentos de crisis con un poco más de efectividad, aunque no siempre las encuentran.

Para poder entender porqué, es necesario en primer lugar, entender qué es la resiliencia. El concepto proviene del latín, "resilire", que significa volver atrás, volver de un salto, ó rebotar (como el tan esperado rebote de la crisis actual). Este concepto es utilizado por la física, para señalar la capacidad que tienen los materiales de volver a su forma cuando son forzados a deformarse por el efecto de un choque.

Asimilada por las ciencias sociales, la resiliencia supone dos momentos, el primero, el tránsito del trauma, la capacidad para pasar el momento crítico, el segundo, el poder salir reconstruido a una nueva realidad.

Edith Grotberg, investigadora y docente de la Universidad de Washington, la define como "[...] la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas"

Inicialmente entonces, la conceptualización se sitúa en una perspectiva individual, ¿qué es lo que hace que una persona sea resiliente?, para poder responder esta pregunta es necesario indagar primero en qué lectura de la adversidad hace esa persona.

Un modelo nos lo provee la escalera de inferencias, en cuyos pasos construimos la realidad que nos mueve a la acción:

Observo y experimento la situación
Selecciono parte de lo que observo
Agrego significación (cultural, personal)
Elaboro suposiciones basado en lo que agregué
Saco Conclusiones
Adopto CREENCIAS sobre el mundo
Actúo en base a esas creencias

Frente a una situación de adversidad, las creencias acerca de sus causas y sus implicaciones determinarán en gran medida las emociones y consecuentemente las respuestas que la persona pueda desplegar frente a la misma.

Los seres humanos tenemos una gran capacidad de procesamiento, pero como no podemos procesar todo utilizamos algunos atajos mentales que, si bien son útiles en muchas circunstancias, también pueden ser la base de nuestros errores. Las personas resilientes tienen una visión más abierta y por lo tanto sacan conclusiones sobre bases más amplias, lo que les evita caer en algunas trampas del pensamiento así como contar con una expectativa positiva.

Existen especialmente tres factores que le dan un carácter a la adversidad que, de ser capaces de concientizarlos ante los hechos, nos proveen una mejor chance de actuación. Estos son: el factor permanencia, es decir el no considerar el evento a perpetuidad, el factor ubicuidad, es decir el no generalizarlo a todo o todos y el factor identidad, quizás el más difícil, que significa poner perspectiva asertiva a mi responsabilidad y la del otro. (ver recuadro).


Esta postura frente a la adversidad es a su vez complementada por ciertas competencias que potencian la capacidad de reconstrucción que se pueda desplegar y que son principalmente la Autoconfianza, el Autocontrol, la Perseverancia, la Orientación al Logro y la Flexibilidad.

El modelo de Inteligencia Emocional es altamente funcional al desarrollo de la resiliencia por ello es utilizado por las empresas en procesos de evaluación de sus líderes, como parte de sus programas de desarrollo (ver esquema).


En el plano organizacional, una organización resiliente es aquella que es capaz de reinventarse constantemente a través de la creación de estrategias alternativas que le permitan adaptarse a los cambios constantes. Organizaciones resilientes son aquellas que creen que pueden influir sobre la realidad que les toca y alcanzar sus desafíos más allá de los reveses.

Si una organización no cuenta con una gama de estrategias alternativas mayor que la cantidad de los cambios a que está sujeta, entonces no está siendo resiliente. Pero para que una organización pueda ser resiliente, sus líderes deben serlo, y por ello algunas organizaciones fracasan en esta búsqueda.

Aprendemos de las mejores empresas para formar líderes que lo que más se valora en ellos es su capacidad de ejecución, esto significa su capacidad de actuar en sintonía con los planes, aún a pesar del contexto. Además, en estas empresas el coaching y el mentoring constituyen una estrategia sistemática de desarrollo, lo que no es casual, ya que en ambas, el foco principal radica en encontrar perspectivas más amplias de lectura de la realidad que permitan, a la misma persona identificar otras alternativas de acción posibles.

Si su organización está buscando desarrollar su resiliencia, entonces comience por los líderes, ya que será a través de ellos que podrá construir creencias colectivas positivas, que la conduzcan a recrearse y reinventarse para poder actuar en forma efectiva para cambiar su realidad por más adversa que esta pueda ser. En última instancia, "Lo importante no es lo que hagan de nosotros, sino lo que hagamos nosotros de lo que hicieron de nosotros - (Jean Paul Sartre)"